El Forau de Aiguallut, en la provincia de Huesca


Elegido por la Guía Repsol como representante de Aragón para optar a ser el ‘Mejor Rincón de España 2012’ junto con otros 16 enclaves singulares repartidos por la geografía española. El Forau de Aiguallut llegó a las semifinales.
Cuando el viajero se topa con el forau, comprueba boquiabierto que es grande como un estadio y mágico como la varita de Merlín. El forau, hoyo en aragonés, hace desparecer las aguas recién nacidas de los hielos del glaciar del Aneto, que caen en estrepitosa cascada.
Lo más curioso de este sumidero kárstico es que no devuelve las aguas al mismo valle, sino que las envía subterráneamente al vecino de Arán, en la vertiente atlántica, siendo las únicas del Pirineo aragonés que no van al Mediterráneo a través del Ebro. Un truco deslumbrante perfeccionado con efectos especiales como el brillo del propio glaciar en lo alto.
¿Se puede pedir algo más a la vida? Seguro. El día perfecto lo completa un paseo al atardecer por la villa de Benasque, la cual conserva un coqueto núcleo antiguo de callejas angostas, casonas de piedra gris y tejados de pizarra gruesa cual pavimentum de calzada romana.
Para llegar a contemplar esta maravilla natural, hay que llegar al área de La Besurta. En verano, el acceso se efectúa en autobús-lanzadera desde Benasque o desde el aparcamiento de Llanos del Hospital. Una vez allí, hay que cruzar el río Esera y subir por una senda que enseguida se bifurca: a la derecha, el camino que trepa al refugio de la Renclusa y al Aneto; de frente, el camino marcado hacia el Forau de Aiguallut. El hechizo también está en la senda, un bello bosque de pinos negros rodeados de esbeltas montañas, entre las que destaca, a nuestra espalda, la redondeada cresta del Salvaguardia.

Un balcón sobre el valle de Arán

Hipnotizado por semejante truco, el viajero quiere más. Rodeando por la izquierda el verde llano que queda a espaldas de la cascada y cruzando el primer arroyo que nos salga al paso –el barranco de la Escaleta–, sube por la margen contraria siguiendo un sendero marcado con hitos.

En media hora, se llega a una nueva planicie, más chica, donde el camino vira decididamente a la izquierda para trepar en fuerte repecho al coll o collado de Toro, balcón privilegiado sobre el recoleto lago de Toro y sobre la Val d’Arán. Allí continúa el espectáculo: el valle donde misteriosamente aflora el agua color azul hielo que se tragó la tierra en el Forau de Aiguallut.

Fuente: http://www.20minutos.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s