Relatos Bulgaria 2


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Diario de Bulgaria 2: cruzando la frontera‏

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Socio Trotas chema serrano montero

 

 

Enviado:

martes, 26 de octubre de 2010
22:06:54

 

 

Como no estaba nada claro el
horario del autobús decidimos presentarnos en el parking del hotel Horoskope y
probar suerte. No íbamos a madrugar demasiado y si esto fallaba iríamos en el
tren que salía mas tarde.

Cuando llegamos, allí no había ni
rastro de ningún autobús. Puede que se hubiera ido ya o puede que saliera mas
tarde. Vi 4 o 5 personas junto a un coche y pensé que quizás ellos estarían
esperando también. Seguro que si, pues mire la matricula del coche y era de
Bulgaria. Fui a preguntarles y…. sorpresa…. ese coche era el autobús a
Bulgaria ja, ja, ja…. impresionante. Y mira por donde quedaban dos plazas
libres a pesar de no haber reservado. Un señor que llego un poco mas tarde se
quedo sin plaza. Aunque era un poco surrealista resulto ser mucho mejor opción,
porque el tren tardaba 4 horas en llegar, el autobús nos habían dicho que
tardaba tres horas y con el coche llegamos en apenas hora y media. Fue un viaje
muy cómodo.

Cuando me quise dar cuenta
estábamos cruzando el Danubio que forma la frontera entre Rumania y Bulgaria.
Un gran puente de acero es la frontera. Del lado búlgaro, kilómetros de
camiones de mercancías esperaban para cruzar la frontera, nosotros lo hicimos
en un momento y el control de pasaportes apenas duro un minuto. Ya estábamos
dentro!!!!!!

   Nos dejaron en la
ciudad fronteriza de Ruse, donde pasamos el día paseando por sus tranquilas
calles, llenas de mujeres con carritos de niños, para que luego digan que
Bulgaria tiene la tasa de natalidad mas baja de Europa. En esta ciudad desde
luego no era así. El ambiente era muy agradable, la temperatura también y nos
fuimos a la orilla del gran río, el imponente Danubio era recorrido por grandes
barcos plataformas que transportaban toneladas de carbón y de cemento, las
grúas portuarias sobresalían en ambas orillas, y grandes y pesadas industrias
se asentaban en las orillas rumanas y búlgaras, como si ambos países
compitiesen por llevar sus malos humos lejos de sus países y se los echasen al
vecino. Grandes barracones abandonados, llenos de desconchones y cristales
rotos, con sus letreros en caracteres cirílicos de los que se habían caído
algunas letras nos transportaron a otra época, la era soviética estaba allí
delante de nuestros ojos, gris y decrepita, como un pasado que se resistía a
desaparecer completamente. Las montanas de carbón y las grandes chimeneas sobre
el cielo plomizo me traían imágenes a la mente, imágenes que creía ya
olvidadas.

    Me sorprendí a
mi mismo con la capacidad que había desarrollado de leer los carteles en
cirílico, en tan solo un día. Me había estudiado las letras y las conocía casi
todas antes de salir de viaje, pero ahora estaba inmerso en un mundo escrito en
ese extraño lenguaje y me estaba resultando mas fácil de lo que pensaba
manejarme en el.
    Al día siguiente, es decir hoy, hemos cogido un microbús que
nos ha traído a Veliko Tarnovo, una ciudad histórica. Fue la capital del II
Imperio Búlgaro hasta principios del siglo XX en que la capital paso a ser
Sofía. Es una pequeña ciudad de casas bajas y estrechas calles empinadas,
encajonada entre varias colinas y la hoz que forma el río que la atraviesa. Los
bosques otoñales delimitan sus contornos y el conjunto es bastante bonito. Al
fondo, ocupando todo una colina están los restos del fuerte bastión que fue
esta ciudad. Sus centenares de metros de muralla todavía delimitan
perfectamente lo que fue la ciudadela, sus laderas conservan los círculos
concéntricos que van formando los restos de lo que fueron, casas, iglesias y
talleres. Quedan todavía los muros del palacio que albergaba y en lo alto de la
colina, dominando el valle se alza una iglesia con sus cúpulas y torres de piedra
rematadas por cruces. Es una visión grandiosa y bonita.
Esta fortaleza fue empezada a construir por los romanos, también estuvieron los
Trazios y los Bizantinos, destruida varias veces por las guerras Turcas y ahí
sigue varios siglos después resistiéndose, en su bello emplazamiento.
Actualmente esta en fase de reconstrucción.
     Hemos llegado en un día especial, hoy, precisamente
hoy, es el 825 aniversario de que esta ciudad se convirtió en la capital del
segundo Imperio Búlgaro y como era un día tan especial resulta que ha venido el
presidente del país, acompañado de un cura que debe ser algo así como el papa
de la iglesia ortodoxa, otros políticos y claro, escoltas, coches oficiales y
demás parafernalias. Todo el sequito y sistema de seguridad del presidente.
    Hemos visto la ceremonia, los soldados vestidos de gala
disparaban salvas cada vez que una voz decía el nombre de uno de los 22 zares
que tuvo la ciudad, y unas chicas iban soltando un globo por cada uno de ellos.
Lo hemos visto un rato y después nos hemos ido a ver el monumento. Lo bueno es
que nos ha salido gratis porque hoy no cobraban entrada.

    Al llegar a la
iglesia de lo alto (la iglesia de la Sagrada Sabiduría) nos hemos asustado
porque de repente han salido dos tíos vestidos de negro y con pasamontañas
portando unos enormes fusiles. Eran los francotiradores que habían apostado en
el campanario de la iglesia, parte del sistema de seguridad del presidente.
Como para haber tonteado o bromeado, sabes? Luego subimos a la torre y las vistas
de la ciudad extendiéndose a lo largo y ancho de las colinas boscosas era muy
bucólica, las casitas con sus fachadas blancas y sus tejados rojizos.
Lastima que la luz no era muy buena.
   Por la noche han hecho un espectáculo de luz y sonido sobre las murallas
de la fortaleza y las ruinas. Es un espectáculo que deben hacer muchas noches
de verano, cuando hay turistas. Pero hoy también ha tocado debido al día que
era. Muchísima gente ha ido a verlo y la verdad es que vale la pena. Una música
de fondo lo inunda todo, las grandes campanas que hay instaladas por las
laderas de las colinas empiezan a tocar y los muros y ruinas se van iluminando
de colores, rojos, azules, amarillos, por partes, todo a la vez, intentando
contar la historia de la construcción y las sucesivas destrucciones de la
ciudad. Algunos efectos de luz eran sorprendentes y del campanario salían haces
de rayos láser. Finalmente unos fuegos artificiales han puesto punto y final a
la celebración y yo pongo punto y final al relato en este momento, que ya es un
poco tarde.

 

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