Relatos desde India 8: Huyendo del Monzón


Relatos desde India 8: Huyendo del Monzón‏

De:

chema serrano montero 

Enviado:

viernes, 13 de noviembre de 2009 18:09:46

 

 

      Una densa cortina de agua cae del cielo, sea abalanza sobre coches, ricksaws y personas. En algunas calles se ha llegado a acumular medio metro de agua. Los coches se abren paso como pueden entre las calles convertidas en ríos. Yo estoy completamente empapado, como si me hubiera dado una ducha vestido.  El monzón del nordeste ha llegado y sus lluvias torrenciales limpian el país y riegan los campos. Hago como la gente del país y sigo mi camino entre las calles encharcadas. Algunas veces el agua teñida de barro me llega hasta la mitad de las pantorrillas. Las calles se llenan de gente con paraguas y una especie de calida neblina se levanta desde el suelo. La típica imagen de la India en pleno monzón se aparece ante mis ojos con todo su esplendor, con sus olores, sus sonidos. Estoy completamente calado por un agua calida que cae con violencia, pero estoy feliz de estar sintiendo esto.
     Seria perfecto si no fuera porque lleva ya muchos días lloviendo y esto finalmente me hará cambiar de planes. Pero vayamos unos días atrás en el tiempo.

     Finalmente el día amanece nublado y Sonia y yo decidimos que lo mejor es seguir nuestro camino y dejamos Munnar con sus maravillosas plantaciones de te, atrás. La lluvia cae durante todo el trayecto, a veces con gran intensidad y apenas podemos ver nada durante el camino. Solo de vez en cuando aparecen las casas de brillantes colores entre la oscuridad del bosque. Algunas de estas casas parecen pequeñas mansiones y están dispersas a lo largo de la carretera. Otras son apenas unos cobertizos de chapas y tejados de palma.  En las estaciones de autobús donde vamos parando podemos ver a la multitud resguardándose bajo un bosque de paraguas.
     Nuestro destino es la ciudad de Kochi, una ciudad que esta dividida en varias partes, una parte continental llamada Ernakulam que es donde están los grandes centros comerciales y las terminales de transporte. Una ciudad con una intensa actividad y plagada de grandes anuncios publicitarios. El resto de la ciudad se divide entre 3 islas. Una de estas 3 islas, es donde queremos ir: la isla de Mattancherry y Fort Kochi.

  Para llegar allí debemos coger un ferry entre Ernakulam y Fort Kochi. Es en el ferry donde nos encontramos con 4 españoles muy majos que van a enriquecer el viaje durante los siguientes 3 días. Raúl, un chico de Gran Canaria, con grandes dotes para la conversación y muy divertido. Imme y Toni, catalanes, una pareja muy maja y muy noble y Diana que en realidad no es española sino italo-venezolana, un poco reservada y tímida al principio pero traviesa y juguetona cuando coge confianza. El día de llegada a Fort Kochi nos lo tomamos con calma y después de comer nos vamos a un garito muy chulo a tomar café, pues la lluvia continúa y no se puede hacer nada en la calle. Luego por la noche, aprovechando una tregua de la lluvia nos vamos al paseo marítimo (por llamarle de alguna manera) donde puedes comprar pescado fresco y luego te lo cocinan como tú quieras en los restaurantes cercanos. Elegimos un delicioso Red Snapper y unos pocos calamares. Esa noche nos damos un festín.

 
    Al día siguiente algunos se marchan a la cercana isla de Viyaan, pues quieren ver la playa y el ambiente de la isla. Yo prefiero quedarme en Fort Kochi y me voy derecho a ver las redes chinas. Estos artilugios tienen unos 600 años, las introdujeron los chinos. Son unas grandes trampas para peces. Unos enormes troncos pivotan sobre un eje, hacen falta unas 6 personas para moverlas, ayudados de unos contrapesos de piedras. Se baja la trampa y la red se sumerge en el agua, luego al subirla los peces quedan atrapados. La verdad es que no sacan mucho pescado y el poco que sacan lo tienen que compartir que con los omnipresentes cuervos, que esperan a que la red este fuera para saquearla antes de que los pescadores puedan llegar al pescado. Hay una batería de 10 redes en este lado de la orilla. Solo pueden funcionar cuando el agua esta despejada, porque en esta zona se acumulan enormes cantidades de jacintos de agua. Son autenticas islas vegetales flotantes, van recorriendo el río aguas abajo y en los recodos se van acumulando, haciendo desaparecer el agua. En estas islas podemos ver muchas garzas blancas andando por su superficie y usándolas de cazaderos.

 
    Luego me voy a pasear por la ciudad, que fue fundada por los portugueses sobre el año 1600. Fue una ciudad muy disputada, al estar en plena ruta de las especias que tenia aquí uno de sus puntos de abastecimiento y continuaba hasta Indonesia. Primero estuvo bajo dominio portugués, luego holandés y finalmente británico, aunque los chinos estuvieron aquí antes que ellos. Semejante pasado ha dejado una ciudad un tanto diferente, salpicada de monumentos y casas de estilo muy variado. En la misma calle puedes encontrar una iglesia católica, un templo hinduista, una mezquita y también hay una sinagoga pues hay un barrio judío. El barrio judío es una serie de estrechos callejones en los que abundan los almacenes de especias y ahora también esta lleno de tiendas de artesanía y de ropa. Es un paseo muy agradable y tranquilo, esta parte de la ciudad es muy diferente a las ajetreadas calles del resto de India. Aquí la gente se lo toma con mucha calma, las ves reposadas, sentadas en los portales y charlan animadamente contigo. Me gusta mucho el ambiente. Y sus enormes árboles de varios metros de perímetro y gigantescas copas, cubiertos de un tipo de helechos.  Luego por la tarde se rompe el cielo y empieza a llover otra vez con mucha intensidad. Por la noche hasta llego a despertarme con el ruido de la lluvia. Lo malo es que al día siguiente nos vamos a ver los Backwaters, la intrincada red de canales y lagos que recorren más de 900 Km. tierra adentro, paralelos al mar. Son la gran atracción de Kerala.


    Amanece un nuevo día y por lo menos no llueve, aunque esta nublado. Hemos contratado un barco para recorrer un trozo de los Backwaters. Nos vamos los 6 y también vienen una japonesa y un francés para completar las 8 plazas del barco. Por fin vamos a hacer los backwaters, una de las recomendaciones de las 20 cosas que ver en India según las guías de viaje. Los barcos aquí son muy curiosos, están hechos de bambú trenzado con fibra de coco. Tienen una silueta muy característica con sus tejados curvados y a distintos niveles. Los hay de varios tipos, algunos apenas son unas pequeñas barcas con butacas, otros son bastante lujosos y tienen dos o tres habitaciones. El nuestro es intermedio, tiene una parte con sofás y una alfombra de fibra de coco. También tiene una habitación con cuarto de baño y una cocina. Ideal para una pareja, para hacer noche dejándose llevar suavemente por estos mundos acuáticos.  El viaje resulta ser de lo más relajante. Pasamos de los canales más grandes a otros cada vez más pequeños. Los nenúfares y jacintos de agua se apoderan de la superficie en muchos tramos. Vemos garzas, abejarucos y grandes martín pescadores. A pesar de lo aparentemente inaccesible de la zona, aquí vive mucha gente. Hay pequeños poblados por todas partes y podemos ver a la gente lavando la ropa en el río o extrayendo arena de los fondos para la construcción. Es un mundo extraño, mitad tierra, mitad agua. Y todo ello dominado por palmeras en lo alto. Aquí se cultiva la nuez moscada, la pimienta y el cardamomo entre otras especias. En las casas tienen una especie de piscina donde conservan vivo el pescado que van pescando, más fresco que en nuestras neveras.

   También vemos en otro pueblo como hacen las cuerdas con la fibra del coco. Después de tener el coco durante 6 meses en agua para ablandarlo, con la ayuda de unas ruecas motorizadas las mujeres van trenzando la fibra hasta convertirla en cordones, que después pueden ser utilizados  para la construcción  o para hacer esteras y alfombras.
   Así van pasando las horas y llega la hora de comer. Paramos y nos sirven la comida sobre la típica hoja de banano utilizada en el sur. Luego continuamos con una barca tipo piragua por backwaters cada vez más estrechos. La sensación de paz se va apoderando de casi todos nosotros, la gente se suele hasta dormir en estos viajes tan tranquilos. A nosotros se nos pone a llover y tenemos que salir a refugiarnos, pero es poca cosa. Luego una vez fuera del backwater se pone a llover con gran violencia otra vez. Esta visto que el tiempo no va a cambiar, el monzón ha venido para quedarse.

    Por la noche hay un concierto en el centro cultural de Kerala, un teatro que hay en la ciudad y donde a diario hay representaciones de Kathakali, la danza kerali por excelencia. Pero hoy toca ver un concierto de música Tabla. La tabla es una música interpretada por un sitar, un instrumento indio que por explicarlo un poco seria mitad guitarra, mitad arpa. El otro instrumento es la tabla, que es un timbal muy curioso que se acompaña de otro mas grave. Es la música más pura de la India, sin voz, solo sitar y percusión improvisando una melodía hipnótica y llena de sensualidad. A veces la dulzura de la música se rompe con fieros solos de percusión. Es impresionante la cantidad de sonidos y matices que el muchacho es capaz de arrancarle a dos simples tambores. El tío toca de maravilla, tiene veintisiete años y lleva tocando desde los ocho. El del Sitar es buenecillo, pero no destaca especialmente. Lo se porque es un concierto muy intimo, apenas estamos 20 personas y los veo en primera fila, a apenas 3 metros desde donde estoy sentado. Al acabar el concierto podemos subir a hablar con los dos músicos, preguntarle lo que queramos y tocar los instrumentos. El Sitar es una pasada de bonito, tiene 19 cuerdas (los hay de 23 y de 26 cuerdas) y la madera esta tallada con motivos florales y geométricos. Tiene incrustaciones de huesos haciendo bellos dibujos en el mástil.  Me encanto este concierto.

 
    El día siguiente amanece con más lluvia. La situación esta empeorando en vez de mejorar. La idea que tenia era seguir bajando hacia el sur, a Allapuzza, ir al parque nacional de Periyar a ver las manadas de elefantes salvajes  y después pasar los últimos días del viaje en la playa de Varkala, donde se conocieron Raúl, Imme Toni y Diana. La ponían como muy buena y decían que se estaba muy bien, por lo que había pensado terminar allí los últimos días del viaje y después volver a Kochi a coger un vuelo hasta Mumbai. Ese era el plan, pero…. ¿que iba a hacer en la playa de Varkala si no dejaba de llover?  Esa mañana llego una pareja de valencianos que nos dijeron que venían del sur. Llevaba 3 días lloviendo a raudales en Varkala. En Periyar no se podía estar, porque con la lluvia no salían los barcos que navegan por el lago y que te acercan a ver a los elefantes. Además hacia unos pocos días había volcado uno de los barcos y se habían ahogado unos cuantos hindú, con lo que aunque no hubiera llovido no se podría haber ido en barco. La única opción que te daban era ir a pie, pero se ve que esta infectado de sanguijuelas, para que íbamos a ir a Periyar? a ¿sufrir y no ver nada?  Nos enteramos por la prensa que estaban cayendo cantidades de agua muy importantes cerca de donde estábamos, en algunos puntos de Tamil Nadu, por ejemplo en Madras, donde primeramente íbamos a terminar el viaje Sonia y yo, habían caído 180 litros el día de antes. Se estaban desbordando ríos y había riesgo de grandes riadas. Lo que estaba claro es que había que salir de allí lo antes posible por si la cosa empeoraba. Y allí fue donde se fraguo el cambio de planes.

 
    Yo decidí que me iba a Goa, pues quería pasar los últimos días tranquilos en la playa sin hacer nada. Bastante habíamos recorrido ya el país, y además cuando estuvimos en Goa al principio de viaje pasamos por allí de puntillas pues a las chicas les entro mucha prisa por irse a otro lado. Claro, como ellas tienen playa donde viven… Raúl, se iba a Munnar y después a hacer el mismo recorrido que hicimos nosotros, pero en sentido contrario. Imme y Toni acababan su viaje 4 días antes que yo e iban a hacer lo mismo, ir acercándose a Bombay pero con parada en el sur de Goa, un par de días de tranquilidad en la playita. Y Sonia y Diana se irían al norte, cogerían un vuelo a Delhi y desde allí a Agra a ver el Taj Majal. Vamos, que se deshacía el grupo. La decisión estaba tomada, me iba en solitario a Goa.

 
    Ahora solo faltaba conseguir transporte. Aprovechando que Imme y Toni salían ese mismo día me cogi el ferry con ellos y me fui a la estación de trenes a intentar comprar el billete para el día siguiente, y eureka….. Conseguí tren, porque con tan poca antelación parecía que iba a ser difícil. Se supone que hay que reservar con tiempo, la gente dice que no suele haber plazas, pero yo hasta ahora no he tenido ningún problema. Y es aquí donde se monto ese grandísimo aguacero que os contaba al principio, que me hizo darme cuenta de que ya no solo se trataba de salir de allí buscando el sol porque hacia 5 días que llovía. Es que me di cuenta de que seguir así con ese volumen de lluvias podía ser peligroso, empezaban a llegar noticias de inundaciones y corrimientos de tierra en Tamil Nadu. Y esto se podía convertir en lo mismo. No quería quedarme atrapado. Me iría al día siguiente.
    Por la tarde fuimos a ver el Kathakali. El arte de Kerala, una mezcla de danza y teatro mímico. Son pasajes del Ramayana contados sin palabras. Solo los ojos, las expresiones de la cara y los complejos movimientos de manos y cuerpo van narrando la historia, que en este caso se trataba del héroe que va a matar a un diablo que esta acabando con la vida de mucha gente. Pensaba que igual era un poco pesado, pero la verdad es que me gusto mucho. Se pintan la cara completamente de colores y luego utilizan una ropa, tocados, largas pelucas y coronas de aureola que les dan un aspecto muy impresionante. Para introducirnos un poco, un narrador en ingles nos hizo una demostración al principio, de una serie de movimientos de manos y cuerpo para expresar bastantes cosas. La verdad es que tienen todo un idioma a base de mímica.

 
    Y llego el día de la despedida. Parecía que quería salir el sol, pero luego echo a llover otra vez. Me dio pena dejar a estos chicos. Con Sonia había compartido todo el viaje, la iba a echar de menos. Echaría también de menos el humor de Raúl. Los despedí en la puerta del hotel, yo ya me quedaba solo y tenia que pasar allí el día pues mi tren salía por la noche.


    Paseo, voy a ver como pescan, pero las redes no pueden funcionar hoy, todo su espacio esta invadido por los jacintos de agua. En los pequeños claros que se abren a veces entre los jacintos en pleno movimiento, los pescadores con redes de mano prueban suerte y algunos consiguen sacar buenas piezas de peces tigres que vienen a alimentarse de otros mas pequeños que se refugian bajo la sombra de los jacintos acuáticos. Tomo té y charlo con los conductores de ricksaws, protegidos bajo las lonas que ponen los tenderetes de té y famosas. He visto en la tele que se ha formado un ciclón que va directito hacia Bombay y Maharastra. Puede que llegue a tocar algo de Goa. Pero yo no llegare hasta el día siguiente. Seguramente todo habrá pasado ya de largo. En Bombay por si acaso están evacuando las zonas mas bajas de la ciudad, que podrían inundarse. Esto incluye al barrio de Colaba, donde estuvimos cuando llegamos al principio del viaje. Esperemos que el ciclón pase de largo y se dirija al mar, o que se disuelva y se convierta en una tormenta tropical. Ya se vera. De momento tiene intensidad 6 sobre 9.
     Por fin llega la hora de coger mi tren. Cruzo con el ferry por última vez de Fort Kochi a Ernakulam. Atrás quedaron unos días estupendos en muy buena compañía. Ahora empieza una nueva etapa de mi viaje, mi viaje en solitario.  La vida me sonríe.

   

 

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