RELATO DE UN COOPERANTE EN GUATEMALA


Adrián, que ya nos ha ofrecido alguna proyección de sus cooperaciones a lo largo de su carrera de medicina, intentando aprovechar todas las oportunidades que se le presentan de ayudar a los demás en el tema de la salud.
Por ello, yo también he querido colaborar con el para haceros participes de las vivencias que me va contando de vez en cuando su el trabajo y las conexiones de Internet se lo permiten nos envia algún relato además con su interés que es el nuestro de viajar y conocer las gentes de los distintos lugares, su cultura, paisaje y vivencias.
Isabel Plumed
 

Hola a todos, cómo estáis?

Por fin, tras casi dos semanas de viaje, parece que he encontrado el tiempo y las palabras precisas para intentar compartir con vosotros esta nueva experiencia. Y si no, quiero pensar de todas formas que sí es ese momento y no puedo seguirlo aplazando, aunque me cueste enormemente transcribir en palabras todos estos pensamientos, emociones, paisajes y sonrisas.

Llueve en La Antigua, como todos los días, y los volcanes del altiplano que me rodean cubiertos de bosques y selvas tropicales me recuerdan a diario que me encuentro muy lejos de casa. A mi lado, una señora tzutuhil les habla a sus hijos en su lengua indígena, y al escucharla y verla con su traje y complementos, orgullosa de su cultura, hace que me sienta privilegiado de poder mirar por esta ventana al pasado que son ciertos rincones de Guatemala y sentir en ese momento que esto no ha sucedido, que los desastres y consecuencias de la colonización solo han sido un mal sueño… Pero hoy es 4 de julio, y hordas de gringos borrachos, también orgullosos de su cultura, salen a ocupar las calles de La Antigua, a romper con sus gritos y petardos el sosiego de la noche, a devolverme bruscamente a la realidad.


Pero voy a ir por orden: hace tan solo dos semanas todavía estaba preparando una mochila hacia un paradero que no era capaz ni siquiera de imaginar, por mucho que hubiera leído sobre él. Dos semanas! y la extraña percepción tan subjetiva del tiempo refleja en mi mente un recuerdo lejano y confuso. Hubo alguna gente que estuvo junto a mí en esos curiosos momentos de proyección de sueños plasmados en una mochila, donde el tiempo suele jugar a ser tu enemigo. Siempre tienen un "algo" de especial esos momentos y esas despedidas. Pero a la gran mayoría, por diversas circunstancias no os pude decir ni siquiera "hasta pronto", y lo siento. Todos vosotros, en un momento o en otro, estáis a veces en Guatemala.
Así, tras una breve escala en Madrid disfrutando la hospitalidad y la predisposición de Esther, las conversaciones y los paseos; y otro fugaz encuentro con David en Barajas, tras un fuerte abrazo, cada uno seguimos nuestra ruta. Ellos: África. Yo: América.


Una amiga me dijo que Nueva York será la ciudad que tú quieras que sea, y no podría encontrar una definición más acertada, me vienen a la mente palabras de Sinatra y Benedetti, aunque parezca mentira, dedicadas a la misma ciudad. Creo que los tres días que pasamos sirvieron para hacernos una idea del potencial de esa ciudad, y también de cómo se usa: paseamos por las calles de Wall Street y de Harlem, entre los corredores de Central Park y los turistas de todo el mundo que mirábamos de lejos la Estatua de la Libertad, por escenarios de cientos de películas (West Side Av, Tiffanny’s, 42th St., puente de Brooklyn, Chinatown…) todo allí ya lo habíamos visto antes; pero no que en la tienda Disney vendieran a Mickey, Donald, Pluto, etc con el uniforme de marine y armados con fusiles por delante y la bandera estadounidense por detrás… todo un modelo educativo. Comimos un perrito y un pretzel por la Fifth Av, mientras salíamos del Metropolitan Museum y entrábamos en la Biblioteca Nacional; y cerramos la tarde comiéndole la oreja al señor de la taquilla para que nos dejara pasar a ver "Chicago" en un teatro de Broadway por un precio muy inferior al habitual. Y de pie en un rincón, vimos "Chicago". De camino a Times Square, muchas y variadas tiendas ofrecían cientos de extraños productos tan apetecibles como inalcanzables para nosotros (libros y partituras de Michael Nyman, Piazzola, todos los músicos y escritores que uno pudiera imaginar…) Y es que la cultura en esta ciudad se paga cara… ¡Cooooooorten! Cambio de escenario! Con un avión por claqueta y una escala en Miami, aterrizamos en Guatemala hace ya más de una semana.

Llegamos a La Antigua, histórica capital colonial mesoamericana, custodiada por volcanes, asolada por diversas erupciones y terremotos a lo largo de la historia que la relegaron de su privilegiada posición, a una pequeña ciudad turística satélite de ciudad de Guatemala. Por  sus calles empedradas se sigue sintiendo y respirando la mantenida cultura maya, diversas etnias que se han mantenido hasta nuestros días conservando sus trajes, sus lenguas, su estética, su tradición, su modelo familiar… pero con nuevos dioses.

De camino al hospital podemos observar a diario estos modelos de vida, tan diferentes de los nuestros, aunque en muchas ocasiones también viven haciendo un esfuerzo por intentar penetrar al sistema, a un sistema que amenaza con intercambiarles su historia y su cultura, sus trajes típicos por roídas camisetas de fútbol, sus tortillas de maíz con frijoles y aguacate, por plásticos y latas de conserva, y quizás, su modelo familiar y valores machistas, por unas nuevas normas sociales de igualdad y respeto.

El hospital de Antigua… pese a todo, un oasis sanitario en medio de un caótico y decadente sistema de salud nacional, donde los niños de 5 a 14 años no tienen derecho a ninguna cobertura médica por no cotizar a la SS, donde te cobran a precio de oro la sangre que tú mismo has donado, cuando quedan reservas… Aquí, los estudiantes de medicina ejercemos la labor propia de los médicos por carencia de medios y otras situaciones más complejas, ellos no tienen vacaciones durante toda la carrera, cada 4 días les toca hacer guardia y lejos de descansar al día siguiente, tienen clases y exámenes; y nosotros nos hemos introducido ya en esta dinámica de aprendizaje y trabajo. En mi primera guardia, además de derivar pacientes y actuar casi con total independencia, me tocó asistir prácticamente solo con previas explicaciones a mi primer parto, afortunadamente multípara y no tuve que hacerle episio, José Orlando se llamó el bebé… Afortunadamente digo, aquí todas las mujeres son multíparas por más esfuerzos que hagan los sanitarios por evitar que las mujeres vengan a dar a luz a su 6º, 7º, 8º hijo… el récord está en 14. Otras nociones para futuros médicos que vengan en prácticas es que los peritoneos se rasgan estirando con las manos, nada de perder el tiempo con tijeras, bisturís y demás tonterías, los tubos para hemogramas se abren y colocan sobre las sábanas mientras se pincha, y luego se rellenan gota a gota, o a chorro salpicando, tú eliges; el ibuprofeno es un fármaco de lujo y los pacientes psiquiátricos… pacientes psiquiátricos?? Solo son locos. Por dar algunos ejemplos.

Otras cosas que llaman la atención acá es que se hagan bromas los unos a los otros porque han atacado el autobús en el que venían por la mañana y les han quitado algunas pertenencias con una pistola en la cabeza, pero luego se escandalizan cuando alguien dice "culo"; "porfavorsito mamita" es algo corriente y habitual en el lenguaje sin embargo, como comer arroz, frijoles y tortillas de maíz para desayunar, almorzar y cenar. Y no es conveniente hacer mucho caso al periódico si uno no quiere salir corriendo del país, porque la escalada de violencia, principalmente en la capital, se está haciendo insostenible, y ciertas acciones que consideramos normales como pasear o tomar un autobús en ciertos lugares están más consideradas como actos suicidas que ociosos…

El finde pasado no tuvimos guardia y aprovechamos para empezar a hacer algo de turismo por el país, el primer destino fue el lago de Atitlán, un lago paradisíaco, restos de un antiguo cráter lleno de agua a 1600 metros de altura, con varios pueblecitos de costa y enormes volcanes entre ellos, pudimos subir uno, el San Pedro, de más de 3.000 metros, e integrarnos en las fiestas de uno de los pueblos donde muchos habitantes no conocían el castellano…

Bueno, creo que por hoy ya vale, me alegro de haber compartido con vosotros estas nociones guatemaltecas y espero haberos podido sumergir un poquito en la vida de acá. Espero enviar correos de vez en cuando, y a ver si los próximos pueden ir ilustrados con algunas fotos. Y sobre todo espero que hagáis lo mismo, y compartáis conmigo vuestras experiencias, allá donde estéis, o hagáis lo que hagáis. Se os echa de menos. Un abrazo enorme,
Adrián

 

"La diversidad es la fuente de la que se nutre la riqueza personal de los hombres"

 

 

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